Llegamos a la playa de Beyin,
donde en un principio íbamos a hacer noche (hay un hotel allí) a pesar
de que nos dijeron que nos iba a salir más caro de la cuenta. Cual fue nuestra sorpresa cuando nos informaron que el hotel estaba
lleno. Tengo que decir que a partir de ese momento, la búsqueda de alojamiento
se convirtió en una aventura realmente pesada y agotadora. Los que no nos
decían que estaban llenos, nos ponían unos precios desorbitados. Durante aproximadamente
tres horas sin parar de caminar con nuestros equipajes a la espalda,
recorriéndonos la zona de arriba abajo, conseguimos localizar un hotel (que
hasta el momento era en lo referente a calidad/precio el mejor) que nos podía
alojar. Llegamos exhaustos, nos dimos una ducha necesaria y bajamos a la ciudad
a buscar un lugar donde nos dieran de cenar. El sitio que encontramos no estaba
mal, aunque la mayoría casi nos quedamos dormidos encima del plato, por lo que
al volver al hotel nos fuimos directos a dormir.
domingo, 28 de octubre de 2012
La búsqueda
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