Llegamos a la playa de Beyin,
donde en un principio íbamos a hacer noche (hay un hotel allí) a pesar
de que nos dijeron que nos iba a salir más caro de la cuenta. Cual fue nuestra sorpresa cuando nos informaron que el hotel estaba
lleno. Tengo que decir que a partir de ese momento, la búsqueda de alojamiento
se convirtió en una aventura realmente pesada y agotadora. Los que no nos
decían que estaban llenos, nos ponían unos precios desorbitados. Durante aproximadamente
tres horas sin parar de caminar con nuestros equipajes a la espalda,
recorriéndonos la zona de arriba abajo, conseguimos localizar un hotel (que
hasta el momento era en lo referente a calidad/precio el mejor) que nos podía
alojar. Llegamos exhaustos, nos dimos una ducha necesaria y bajamos a la ciudad
a buscar un lugar donde nos dieran de cenar. El sitio que encontramos no estaba
mal, aunque la mayoría casi nos quedamos dormidos encima del plato, por lo que
al volver al hotel nos fuimos directos a dormir.
domingo, 28 de octubre de 2012
La búsqueda
sábado, 27 de octubre de 2012
Impacto cultural
Una vez terminada la visita
volvimos al poblado, en el que nos sacaron todo tipo de objetos que comprar, hojas de
donaciones, etc. Recogimos nuestras
mochilas, y a diferencia de la ida, volvimos en canoa a remos. La verdad es que
el viaje de vuelta fue increíble, ya que pudimos ver todo lo que por la noche
había sido imposible. Nos dimos cuenta
del tirón turístico que tiene el poblado, ya que nos cruzamos con
aproximadamente 10 canoas o 15 que se dirigían allí. Tras volver a pisar
tierra, fuimos donde Pepe, comimos algo,
le agradecimos el trato recibido y partimos en Tro-Tro hacia Beyin. Una
vez allí, comenzó una nueva aventura, la larga y agotante búsqueda del hotel en el que dormiríamos.
viernes, 26 de octubre de 2012
Largo viaje hasta el Lago Amanzuri
El viaje hasta Takoradi fue
bastante largo, (como cinco horas) aunque entre que el paisaje era espectacular y la
señora Patricia no paraba de darme conversación, se hizo bastante ameno. Si que
es cierto que cada dos horas y media o tres, el autobús para en medio de la
carretera para que los pasajeros vacíen sus vejigas (cinco minutos), lo que
permite estirar un poco las piernas ya que el autobús es realmente incómodo.
Como iba diciendo, tras cinco horas de viaje aproximadamente, llegamos a
Takoradi. Una vez allí, tuvimos que coger una Tro-Tro (sólo para nosotros, ya
que la ocupamos entera) que nos llevó a Beyin.
El camino hasta Beyin era de hora
y media, dos horas. Lo pasé un poco mal, ya que el conductor iba a velocidad de
crucero por unos caminos en los que lo raro era que no reventaran las ruedas
cuando cogía algún bache.
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